¡No hay dolor!
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El ser humano es una máquina, que engrasada adecuadamente, puede conseguir lograr lo que nos propongamos. La mente nos bloquea mucho antes de que nuestro cuerpo realmente llegue a su límite, enviando constantes mensajes a nuestra cabeza de «para ya», «no puedo continuar», «necesito descansar un poco».

¡no hay dolor!

Los entrenamientos que realizan los cuerpos de élite de muchos países, en los cuales se realizan pruebas físicas y psicológicas, hay evidencias estadísticas de que entre el 70-90% de los candidatos no finalizan los procesos de formación.

Hay una máxima en la vida que debemos aprender en cuanto a motivación deportiva y es: el dolor no detendrá a mi cuerpo. No hay nada en este mundo que me produzca tanto dolor para que no pueda seguir un hasta lograr mi objetivo.

Nuestro ajetreado y estresante ritmo de vida que llevamos, hace que todo lo queramos para ya, sólo existen las metas a corto plazo, somos una sociedad que se mueve por la búsqueda del placer a corto plazo.  No pensamos en proyectos ni metas futuras y con el deporte ocurre lo mismo. Queremos ganar músculo ya, queremos perder 10 kilos en 1 semana…tenemos que ser realistas y saber que para obtener determinados logros tenemos que esfrozarnos y sacrificarnos.

Todos tenemos un  límite, una franja en la que haríamos todo lo posible porque ese dolor remita. Si nuestra mente nos dice: detente!, dejaremos de avanzar lo justo y necesario para que nuestro cuerpo siga estimulándose y cortamos nuestra evolución a raíz de falta de fuerza voluntad.

El dolor, es un mecanismo de supervivencia que tenemos para intentar alejarnos de aquello que nos es perjudicial. En el caso del entrenamiento, nos hará parar cuando detecte que estamos en una situación potencial de riesgo, pero el cerebro envía dichos mensajes con previsión a lo que pueda llegar a ocurrir. Entrenar a nuestra mente para que aguante el dolor es un principio básico para mejorar nuestro rendimiento deportivo.

¿Cómo podemos mejorar nuestro umbral de dolor?Exponiéndonos a él, mentalizándonos para sufrir y adaptar a nuestro cuerpo para lo que va a venir. Cuando vamos a realizar una larga serie de sentadillas con nuestro peso corporal o nos vamos a meter debajo de una pesada barra para realizar un levantamiento, tenemos que prepararnos para afrontar lo que viene, hay que armar a nuestra mente para que sea una fortaleza inexpugnable.

Puede que la primera vez que nos expongamos a un entrenamiento realmente duro, nos sea costoso terminarlo, pero creedme, operar bajo esta filosofía nos traerá grandes resultados. Cuando llevemos 54 sentadillas seguidas y nos queden todavía por delante  46 más para acabar la serie y nuestras piernas estén ardiendo y nuestra mente nos grite «¡para!» debemos intentar seguir un poco más, engañarnos a nosotros mismos diciendo «venga, en 60 paro y descanso» y cuando lleguemos a la 60, digamos «venga,uno poco más intentemos lelgar a la 75»

Así, la próxima vez que realicemos un esfuerzo similar, nos encontramos con más fuerza. Cuando tengamos que realizar series de 50 sentadillas seguidas pensaremos, «sencillo, logré hacer 100 seguidas sin parar», nuestra predisposición psicológica será mucho más fuerte y conseguiremos aguantar el dolor mucho mejor.

Pensamos que habíamos tocado fondo un día, y pensamos que podría finalmente llegar a nuestro punto de ruptura si sólo nos empujó un poco más difícil . Pero nunca funcionó . La agonía no haría sino aumentar . Pero lo que sería nuestra capacidad para seguir adelante. El dolor, en otras palabras, en realidad nunca se rompió nuestro cuerpo .

Tenemos que aprender a diferenciar el «no puedo» del «no quiero«, ahí estará una de las claves del éxito para logar nuestros objetivos a la hora de realizar rutinas de entrenamiento especialmente exigentes.

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¡No hay dolor!
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EjerciciosEnCasa

Publicado por Juanma

Amante del deporte de fuerza y del entrenamiento funcional en general