Mezclar proteínas y carbohidratos, ¿es bueno para el organismo?
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¿Las dietas disociativas tienen sentido? La verdead es que la idea de no mezclar proteínas e hidratos de carbono no tiene un efecto tan positivo en nuestro cuerpo como podemos imaginar. Las dietas disociadas se centran en el fundamento poco fundado de que los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino al consumirse mezcladas.

Es verdad, que la digestión de las proteínas necesita una secreción de jugos gástricos mucho más fuerte que termina afectando a todo el contenido del estómago, llegando a convertir a los carbohidratos en glucosa. El gran inconveniente a nivel metabólico viene generado por el vertido de carbohidratos en forma de glucosa al torrente sanguíneo, esto provoca episodios de hiperglucemia que optimiza a la hormona insulina y acaba con el resultado de guardar lo restante en grasa.

Todos hemos sufrido las consecuencias de mezclar en una comida una carne roja como un ternera con arroz. En este ejemplo los jugos gástricos encargados de degradar la ternera en aminoácidos también afecta al arroz degradándolo a glucosa, al final es como si hubiéramos comido una carne con un tarro de azúcar.

Metabolismo de estos nutrientes

Mezclar proteínas y carbohidratos

 

Los seguidores de la combinación correcta de alimentos, como los defensores de las dietas disociadas, aseguran que no se debe combinar las proteínas con los carbohidratos en una misma comida, basándose en el hecho de que la enzima pepsina, encargada de la digestión y metabolismo de las proteínas, requiere un medio alcalino y, si se ingiere conjuntamente con los carbohidratos, los jugos digestivos se “neutralizan” uno al otro y trastornan la digestión.

De hecho, los ácidos secretados en el estómago inactivan la enzima de la saliva que metaboliza los carbohidratos. Sin embargo, en general, los alimentos ingeridos tardan hasta una hora antes de tener contacto con los ácidos del estómago y los carbohidratos, ya han sido trabajados en este momento por las enzimas de la saliva.

Cuando los alimentos se mezclan con el ácido del estómago y la encima pepsina, la digestión de las proteínas se inicia y la digestión de los carbohidratos se para temporalmente. Cuando los alimentos pasan al duodeno, el páncreas y los intestinos secretan soluciones neutralizantes que proveen un medio perfecto para continuar la digestión de las proteínas y carbohidratos en conjunto.

Si optamos por no mezclar en la misma comida carne y pasta (aunque, el aporte energético va a ser el mismo lo ingiramos por separado o conjuntamente), cierto es, y es el fundamento que hace que funcionen, que si lo hacemos por separado contribuimos a realizar una mayor número de comidas y de menor cantidad, criterio muy saludable y de enormes beneficios nutricionales, pero es un efecto secundario, una consecuencia de este tipo de dietas. Una mayor frecuencia de comidas pequeñas puede conseguirse también con la dieta mediterránea, y además será más equilibrada y saludable.

Si te ponen solo atún para comer, cuando llevas ingeridos 100 g ya estás saturado y paras de comer. Ésto, es lo positivo, comes menos y con mayor frecuencia. Pero si te ponen un plato de pasta, esto ya es otra cosa, podrías comete dos o tres platos sin parar, y el inconveniente no es solo la cantidad sino también la rapidez con la que se digiere y entra en el torrente sanguíneo en forma de glucosa.

No obstante, una carne blanca como el pollo y un poco de grasa como el aceite de oliva, moderan el índice glucémico de la pasta y el vertido es mas progresivo evitando los peligrosos picos agudos de glucosa en sangre que terminan en acúmulos de grasa de reserva, por tanto en algunas combinaciones nos interesa combinar proteínas con hidratos e incluso con grasas. Al final el criterio es la moderación, mas que la combinación.

Pensad por otra parte que la mayoría de alimentos tienen una parte de proteínas y de hidratos de carbono, con lo cual es difícil no mezclarlos porque ya se presentan en muchos alimentos de forma conjunta. Por tanto, no especial sentido los fundamentos de las dietas disociativas.

Por tanto, si decidimos comer carne roja, lo más óptimo es hacerlo con verdura, mientras que las carnes blancas o el pescado, lo podemos mezclar con hidratos de carbono más contundentes, como puede ser el arroz o la patata. Así, podremos compensar el balance calórico y digerir los nutrientes correctamente.

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Mezclar proteínas y carbohidratos, ¿es bueno para el organismo?
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EjerciciosEnCasa

Publicado por Juanma

Amante del deporte de fuerza y del entrenamiento funcional en general